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Algunos estudiantes
acostumbran a estudiar con música, viendo tv, hablando con los
amigos y conectado al MSN; esto sin duda es una fuente de distracción,
que no ayuda a la comprensión de lo que se lee. Al visitar la
biblioteca de la universidad, a uno le impacta al ambiente de
silencio y concentración, también las normas de comportamiento,
que no son habituales en la vida de un joven universitario. Y
a medida que las distintas materias de estudio lo van exigiendo,
la biblioteca cobra una importancia primordial como apoyo y especialmente
como posibilidad de estudiar sin distraerse con los demás.
La Biblioteca,
tradicionalmente, ha sido el lugar destinado al depósito de información
registrada principalmente en forma de libros. La acepción moderna
del término biblioteca hace referencia a cualquier recopilación
de datos recogida en muchos otros formatos: microfilmes, revistas,
grabaciones, películas, diapositivas, cintas magnéticas y de vídeo,
así como otros medios electrónicos. La biblioteca puede considerarse
como el medio de estudio más antiguo del mundo, ya que en su calidad
de depósito de información escrita, surgió en el momento en que
nació la escritura misma: aproximadamente entre los años 3000
y 2000 a.C., en Oriente Próximo.
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Aunque es
un medio antiguo y muy utilizado por el hombre a lo largo de su
historia, en los últimos años ésta se ha visto impactada debido
a la llegada del Internet. A raíz de esto nace una interrogante,
¿Qué hace que exista preferencia del Internet con respecto a las
bibliotecas? La respuesta no es muy difícil, basta solamente una
comparación para darse cuenta. Uno de los factores es las ventajas
y facilidades que ofrece el Internet sobre las bibliotecas, en
cuanto que permite la búsqueda rápida y avanzada de información
de manera práctica y sencilla desde la comodidad del hogar, oficina,
etc.
Con este tipo
de argumento se podría pensar que las bibliotecas son un medio
arcaico y hasta obsoleto, pero esto no es verdad. Los avances
tecnológicos que permiten facilitar el proceso de investigación,
no son suficientes para eliminar a las bibliotecas del plano del
estudio. La información que se puede conseguir en Internet puede
ser muy variada, pero nunca será mejor, ni tan completa, como
la que podemos encontrar en las fuentes originales (los libros,
revistas, microfilm, periódicos) que se consiguen en las bibliotecas.
Por ello,
el uso de la biblioteca física o de Internet dependerá de las
necesidades de información, hay cosas que no conseguiremos en
Internet y que fácilmente encontraremos en una biblioteca y viceversa.
Debemos estar conscientes de que el uso de ambos instrumentos
pueden ayudar al progreso en el estudio, y aprender a sacar provecho
de cada uno.
Gerardo
Quintero (CUM 2006)
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