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El Poder de la Retórica
 
 
 
 

¿Alguna vez ha tenido que hablar ante un grupo de personas? ¿Delante de compañeros de clase? ¿Ante un auditorio para dar una presentación? ¿O en cualquier caso en el que sienta que sus piernas comienzan a temblar y el miedo no deja salir palabra? Si su respuesta es positiva entonces continúe leyendo. El hablar en público no es algo sencillo, exige práctica y destreza, requiere el uso de diversas técnicas que usted puede aprender a utilizar.

Lo primero que debe saber es que el miedo es algo que sin duda nunca va a dejar de ser su sombra; aun el orador más experimentado vive inmerso en el pánico, pero hay millones de herramientas que pueden ayudarlo a tomar el control de sus espectadores, y sobre todo lograr que nunca pierdan el interés en lo que usted dice. En este ámbito la Retórica es el arma letal contra el miedo.

Según el diccionario de la Real Academia la Retórica es definida como "Arte de decir bien, de embellecer la expresión de los conceptos, o de utilizar el lenguaje con elocuencia". De allí que la Retórica no solo consiste en embellecer lo que se dice sino en dar coherencia, elocuencia, interés y credibilidad a lo que se desea manifestar. Retórica es poner en práctica la eficacia que tienen las palabras y los gestos para persuadir o conmover.

La Retórica se remonta a tiempos lejanos, cuando en la Polis de Atenas los griegos debatían argumentando ideas de una manera estructurada. Son ejemplo de ella los personajes Odiseo y Aquiles en la gran obra La Iliada de Homero, que lo llevaría posteriormente a ser reconocido como el padre de la Retórica. Era durante los juicios de los tribunales populares donde luego de Homero los griegos pusieron en práctica lo que denominaremos "El Poder de la Retórica", sin duda alguna una de las artes más importantes del mundo antiguo y del presente.

Dentro de la Retórica existen un sinnúmero de componentes que hacen que ésta sea una bala sin pérdida. Sin embargo, dos de ellos son de suma importancia, el primero es "la Oratoria", que constituye la Retórica de manera hablada; y en segundo lugar "la Semiología del Gesto", complemento del primero que sería la retórica de manera expresada, la retórica visual.

La Oratoria, que es el arte de hablar en público con elocuencia, es considerada la parte fundamental de la retórica. Se ocupa de los principios que tienen que ver con la composición y enunciación del discurso, está destinada a influir en la opinión o en los sentimientos del público. Para dicha influencia es necesario poner en práctica diversos elementos de la Retórica como: la modulación, la respiración, la reiteración, la dicción, el tono, el volumen y el ritmo apropiados, que son algunos de los aspectos que le otorgan vida al texto oral, y lo hacen más atractivo y persuasivo.

Dentro del arte de la Oratoria se encuentran las engañifas o secretos que deben ser minuciosamente estudiados. Un buen orador sabe cuando aplicar una Captatio (estrategia para captar la atención del auditorio); sabe como introducir su Propositio u opinión con relación al tema; ordena sus argumentos (Argumentatio), señalando primero los fuertes, segundo los débiles y tercero los muy fuertes; y siempre o casi siempre culmina con una frase interesante o cita emotiva: Commotio.

Un buen orador emprende su discurso con un deseo vivo y tenaz, sabe claramente el tema que está tratando y por tanto puede proceder con confianza, y lo más importante practica, practica y practica numerosas veces lo que dirá.

El segundo componente de la retórica es la Semiología del Gesto que definiremos como el lenguaje del cuerpo, es decir, el arte del discurso no verbal como unidad de comunicación que puede acompañar o no a la oratoria. Su importancia radica en que es el mejor instrumento para medir el nivel de aprobación, negación, interés, análisis, poderío, sinceridad, rechazo, servicio, entre otros, del receptor ya que la mayoría de los gestos aparecen siempre de forma refleja. Aunque cada persona posee gestos propios, según estudios realizados hay diversos gestos que se repiten en las expresiones cotidianas de las personas; así por ejemplo al ver a una persona tocarse la nariz, la oreja o rascarse la cabeza, sabemos que probablemente esta mintiendo o cuando una persona nos muestra sus manos en señal de rendimiento significa que lo que manifiesta lo hace de manera sincera.

La Retórica es de gran utilidad en la vida cotidiana. Sin embargo, ésta requiere práctica y estudio ya que posee numerosas técnicas y estrategias. A lo largo de los siglos desde los griegos hasta nuestros días, la retórica ha acompañado al hombre y, como éste, se ha desarrollado contribuyendo así al desarrollo del mismo. Como dijo el poeta Pedro Salinas: "Hablar es comprender y comprenderse, es construirse a sí mismo y construir el mundo".

Tito Popovici (CUM 2004)

 
     

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